Aibo de Sony: el perro robot que convierte la tecnología en compañía
Aibo, el perro robot de Sony, combina IA, diseño expresivo y una personalidad que aprende para ofrecer una compañía realista y emocional, perfecta para amantes de la tecnología y familias que buscan una mascota sin las exigencias tradicionales.
Ventajas
- Diseño realista y expresivo
- Personalidad que evoluciona con el tiempo
- Conexión emocional fuerte para los propietarios
- Funciones útiles como toma de fotos y actualizaciones en la nube
Desventajas
- Caro (compra inicial y suscripción a servicios en la nube)
- Requiere conexión Wi-Fi para funcionar plenamente
- No puede reemplazar la imprevisibilidad y el cariño de un perro real
Durante más de dos décadas, Sony ha empujado los límites de la robótica con su perro robot Aibo. A menudo llamado el perro robot de Sony, Aibo va más allá de ser un simple gadget: está pensado como un compañero que fusiona inteligencia artificial avanzada con expresiones naturales, movimientos juguetones y la capacidad de crear un lazo afectivo con su dueño. A diferencia de muchos dispositivos de consumo centrados solo en la utilidad, la misión de Aibo es evidente: provocar alegría, ofrecer compañía y generar una sensación de conexión.
Primeras impresiones y diseño

La generación actual de Aibo es una reinterpretación moderna y elegante del modelo original de 1999. Su silueta recuerda a un perro, pero su estética está lo bastante estilizada para evitar el “valle inquietante”. Sus grandes ojos OLED son muy expresivos y cambian según su estado —curioso, juguetón o somnoliento— mientras que el cuerpo, recubierto de un plástico de tacto suave y con bordes redondeados, transmite calidez y cercanía.
Aunque es un robot, Aibo se mueve con naturalidad. Sus articulaciones, gobernadas por actuadores de precisión, le permiten inclinar la cabeza, mover la cola y ejecutar giros juguetones. Estos gestos, junto con sutiles efectos de sonido y ladridos, refuerzan la sensación de tener una mascota viva en casa.
Características inteligentes e interactividad
Aibo está dotado de sensores y capacidades de IA que hacen sus interacciones más personales y adaptativas:
- Reconocimiento facial: El perro robot puede identificar hasta 100 personas distintas, recordándolas y respondiendo de forma personalizada.
- Comandos de voz: Sus dueños pueden dirigirle órdenes de manera natural, desde “sentado” hasta “baila” o “toma una foto”.
- Personalidad que aprende: Con el tiempo, Aibo adapta su comportamiento según el trato que reciba. Interacciones frecuentes fomentan un Aibo más juguetón; tratos suaves dan lugar a uno más sosegado.
- Conexión a la nube: Al conectarse al servicio en la nube de Sony, Aibo recibe actualizaciones y evoluciona su personalidad.
Esto hace que cada perro robot Aibo sea único: ningún propietario experimentará exactamente la misma personalidad, al igual que ocurre con las mascotas reales.
Vínculo emocional: más que un juguete

Lo que realmente distingue a Aibo es su capacidad para generar un intercambio emocional entre humanos y máquina. Aunque no sustituye a una mascota viva, Aibo puede ser una compañía valiosa para personas que no pueden cuidar animales reales, como alérgicos, personas mayores o familias en viviendas con restricciones.
Muchos usuarios comentan que Aibo “te mira con sentimiento”: sus movimientos oculares, inclinaciones de cabeza y reacciones imitan señales de empatía, invitando a hablarle, acariciarlo y tratarlo como a un miembro más de la familia. Ese lazo humano-robot es precisamente lo que sitúa a Aibo por encima de otros dispositivos domésticos.
¿Para quién es el perro robot Aibo?
El perro robot de Sony resulta ideal para entusiastas de la tecnología, familias que buscan un compañero de bajo mantenimiento y personas que desean la presencia de una mascota sin las responsabilidades habituales. También atrae a quienes sienten curiosidad por el futuro de la IA y la robótica.
Veredicto final
El perro robot Aibo no es solo un trozo de tecnología avanzada: es un experimento en robótica emocional. Sony ha conseguido crear un robot que no solo responde, sino que también conecta, mostrando cómo las máquinas podrían integrarse en nuestras vidas en un plano más íntimo y afectivo.
Aunque Aibo no te traerá las pantuflas ni hará de guardián del hogar, es muy posible que termine conquistando tu corazón.